martes, enero 31, 2006

Creacionismo científico y otras animaladas

Si podemos llamarnos humanos, es por nuestra complicidad de sensaciones. Las podemos anular, enmascarar, engañar, retrasar, podríamos carecer de alguna de ellas por causa de un defecto físico o psíquico, pero las sensaciones están ahí, para la inmensa mayoría de nosotros, de la humanidad, y esto incluye a los científicos.
Durante gran parte de su historia, la humanidad ha visto supeditada su capacidad de discernir, e investigar, libremente a la aceptación y no vulneración de dogmas religiosos inviolables. En el momento actual, la mayoría de nosotros estará de acuerdo en que las ideas religiosas suponen un freno al desarrollo científico. El debate sobre la experimentación con embriones, células madre y la clonación, está ahí.
Sé que en España hay mucha gente que no está al tanto del creacionismo científico. Aquí la gente es sumamente ignorante. Muy escuetamente, los creacionistas científicos pretenden aunar la ciencia con las enseñanzas bíblicas. En otras palabras, utilizan los adelantos y el lenguaje científico para demostrar que la Biblia es ciencia; literalmente: “el objetivo de los creacionistas científicos es inducir al sistema educativo a enseñar que la Biblia contiene una alternativa científica aceptable a las teorías evolucionistas”.
Los creacionistas científicos gozan de cierta aceptación en Estados Unidos. La teoría creacionista no se limita a poner en entredicho la evolución de las especies; la evolución de la cultura, el cosmos, los planetas, la organización doméstica y política, la religión y la ciencia misma, son reconsiderados desde un punto de vista bíblico, de la fe.
Aunque parezca sorprendente, los creacionistas consideran el evolucionismo como una “teoría” y no como un hecho, razón por la que buscan se les conceda una cantidad de tiempo equivalente en las aulas. Puesto que el evolucionismo es una mera teoría, argumentan, ¿por qué no enseñar otras junto a ella, incluyendo, por descontado, la teoría creacionista?
Como ven, no todo el mundo distingue tan claramente lo que es teología de lo que es ciencia.
Si quieren sorprenderse, hay una página creacionista en internet. La dirección es www.antesdelfin.com. Según ellos, desde el día 11 de sep. del 2001, la página ha tenido más de 17 millones de visitas.
Seguro que alguno se está preguntando si esta gente fuma cosas raras, pero no, los visitantes son cristianos, creyentes, o simples aficionados a las ciencias ocultas que entran para leer las profecías y las “enseñanzas científicamente bíblicas” de este colectivo. Como advierte el antropólogo estadounidense Marvin Harris: “Si el creacionismo se presenta como una creencia religiosa incomprobable, no habría disputa alguna entre creacionismo y evolucionismo. Pero los científicos están obligados a criticar al creacionismo si éste se presenta como una teoría científica alternativa”.
Para los creacionistas, el universo tiene 6000 años de antigüedad, el hombre convivió con los dinosaurios, y la extinción de esta especie tiene una fácil y objetiva explicación: ¿dónde podía meter Noe a un animal que pesaba 200.000 libras? No es cosa de risa, es de lo más lógico. Pero no critiquemos demasiado a los creacionistas, hace cosa de unos años, los ortodoxos judíos promovieron un boicot a una marca de leche por regalar cromos de dinosaurios: esos estúpidos animales que no se mientan en la Tora y que por tanto, nunca existieron. Dan ganas de llorar, supongo, pero los creacionistas son algo más “modernos” y tras hacer verdaderas filigranas con los “sagrados” textos revelados por Dios a una pandilla de pastores nómadas, han conseguido lo imposible: los dinosaurios se citan en la Biblia. Es cuestión de saber interpretar. Si no sabes entender lo que lees, es que no eres lo suficientemente inteligente y no estás a la altura. No sé si esto les suena. Como es en tono irónico... Bromas a parte, no importa en lo que se crea, se tiene el perfil de un creyente, o no se tiene. Con todo esto, quiero decir que vivimos en un mundo en el que las ideas no se mueven en compartimentos estancos, ni se delimitan categóricamente sin entremezclarse o apropiarse de campos y ámbitos que no les corresponden. Así, en política, se habla del “eje del mal”, se acusa a dirigentes políticos de ser “la encarnación del maligno”; se agita el fantasma de la guerra santa, o se justifican actitudes poniendo el acento en el choque de civilizaciones enfrentadas; y por lo visto, la nueva teología no anda tan distanciada de la ciencia, ni la ciencia de los condicionantes que le impone la herencia cultural de la religión.
Somos humanos y Dios es una invención humana, como lo es la religión o la ciencia, y como tal, el mundo de las ideas siempre estará supeditado a su creador, a esa cosa que llamamos genéricamente: el hombre.
La cuestión última es preguntarse si el hombre estará alguna vez preparado para deshacerse de la herencia cultural y razonar libremente, o por lo menos, con menos condicionantes de los que apreciamos en el hombre actual, tan libre, como esclavo de la historia, de su pasado.
En apariencia, poco podemos hacer nosotros por cambiar el curso de la historia. Pero esto tampoco es del todo cierto. Nadie es impermeable a la influencia externa. No vivimos aislados y parece que el hombre del año dos mil, deberá continuar luchando por lo más básico, por la libertad, por el sentido común, por la tolerancia, por una forma de pensar distinta, sin dogmatismos ni jerarquías sociales, ya sean de tipo económico, culturales o raciales.

Es una tarea difícil.
Si a nivel individual somos esclavos de nuestra propia historia, tampoco podemos esperar que como especie podamos llegar a ser completamente libres.

PD: en www.antesdelfin.com/planataque.htm dan 250.000 dólares americanos a quien pueda dar una evidencia empírica de la evolución.
Eso sí, por lo que dice esta gente, me parece que antes tendrá que criar moscas del vinagre y, empíricamente, conseguir que se conviertan en cervatillos.


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