Y seguimos estando como estábamos ayer, golpeados, a diario, a cada hora, por nuestra propia realidad. No cabe duda que esa realidad nace de nuestro propio pasado, del personal, del colectivo, del cultural, del familiar, incluso del entorno, pero se supone que internet debería ser un sitio de gente aficionada al masoquismo de la escritura, a la comunicación, al diálogo, y sin embargo, es común que los que primero se presentan como dialogantes, se marchen a su casa al escuchar las primeras palabras que no aplauden su discurso. No me importa demasiado que me pongan de nazi, o de tonto, o de comunista, estoy acostumbrado a esos adjetivos. Lo que no soporto es a la gente que tira la piedra y esconde el brazo al más mínimo contratiempo. Yo no comparto las palabras de Saramago sobre los judíos. Los comparó con los nazis alemanes. Tienen algo de verdad, es cierto, pero Saramago debería haber demostrado más ingenio y menos visceralidad. Sin embargo, propongo visitar páginas judías por internet. Parecen amables, acogedoras, pero a la más mínima réplica, por suave que sea, les sale la intolerancia. Es como un resorte. Y lo lamento, porque algunas de estas páginas son especialmente "graciosas" y parece que hay personas inteligentes. Pero está claro que la inteligencia no significa perfección, y puestos así: no podemos pedirle a Saramago que lo sea. En todo caso, muchos judíos no demuestran tener muchos menos prejuicios que Saramago.
Por simple curiosidad, recomiendo la visita a serjudio.com. es como entrar en la casa de un vecino desconocido y enigmático.
martes, enero 31, 2006
Judíos y Saramago
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